La pobreza ha tejido una cruel telaraña de abuso y negligencia. En Honduras, con mucha frecuencia las jovencitas tienen como alternativa única trabajar como empleadas domesticas, donde son objeto de abuso físico y psicológico, muchas de estas jóvenes ganan no mas de un dólar diario, resistiendo malos tratos y trabajo duro.
La mayoría de estas muchachas tienen muy poca educación y no sueñan siquiera con tener una vida mejor. El Centro de Entrenamiento Reyes Irene Valenzuela les brinda a estas jóvenes una oportunidad, aquí reciben ayuda psicológica y atención medica, consultaría legal y entrenamiento para que puedan aprender un oficio. En el 2005 Le dimos asistencia a 400 muchachas, cerca de cuarenta se graduaron en este centro, y muchas de ellas han encontrado mejores trabajos y seguirían sus estudios a nivel universitario.
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